domingo, 25 de noviembre de 2012
Consigue tus deseos con una Mariposa
Una leyenda antigua nos cuenta …si quieres tener felicidad y desear felicidad a los que quieres, convertir tus deseos en realidad, coge una mariposa y susúrrale tu deseo a la mariposa, déjala que siga en libertad , ella agradecida , volara con tu deseo y la felicidad y el amor llegaran…
Si tienes un deseo, si quieres desear felicidad, cuéntaselo a la mariposa y luego entrégale su libertad, ella se elevará hacia el cielo y este deseo será concedido.
Las mariposas representan el alma femenina, es por eso que son comúnmente usadas por las mujeres, encierra la delicadeza, la fragilidad y su vuelo suave y lleno de calma evidencia el gran aspecto positivo de ellas.
Siempre es preciso tener alguna imagen representativa en casa, pues podemos atraer de esta manera a nuestro hogar la suerte y buena vibración que poseen estos frágiles insectos.
Busca un lugar en tu casa en el que tengas objetos de real valor afectivo (fotos, recuerdos) y coloca junto a ellos piezas en las que sean apreciables las mariposas.
Mirian
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Reflexión sobre la película "El efecto mariposa"
Reflexión sobre la película:
El efecto mariposa.
Muchas de las personas incluyéndome deseamos poder cambiar algunas cosas del pasado, con el simple hecho de decir “hubiera hecho esto”, es un deseo por regresar y mejorar las cosas, pero realmente ¿sabemos que es lo que va a pasar?, podemos observar que en la película marcan lo que hace y las consecuencias que se tiene por dicho acto, lo que me lleva a decir que cada decisión que tomamos nos marcará para toda la vida, sean pequeñas o grandes decisiones.
Pienso que es importante ser conscientes de las cosas que decimos o hacemos, la verdad es que nunca pasan las cosas como queremos o como imaginamos lo más importante es poder superar esas cosas que no salieron bien para que en un futuro puedas decir “ok me equivoque pero así lo estoy arreglando”.
Lo importante es darse cuenta de los errores que uno mismo comete y aprender de ellos, crecer de ellos y madurar por ellos. Pienso que es muy difícil que una persona note aquellos errores, o si los nota procura no pensar mucho en ellos, lo ideal sería que todos meditáramos nuestras acciones y decisiones para no arrepentirnos de alguna decisión o acción que hayamos tomado.
Los errores son para aprender si uno no cometiera errores no aprendería. Lo que se ve al final de la película que Evan decide ya no hablarle más a Kelly es una forma de proteger a todos los que lo rodean a sus amigos, a su familia, porque cuando ya no le habla a Kelly todo mejora o ninguno de los hechos traumáticos suceden.
En conclusión digo que es esencial tomar los errores como una forma de aprendizaje y no tratar de cambiar las cosas, o desear que cambien porque hay un dicho muy popular que dice “todo pasa por algo” y es vedad la vida y las decisiones son lo que formaran el presente y el futuro.
sábado, 3 de noviembre de 2012
El Efecto mariposa
El “efecto mariposa” es un concepto que hace referencia a la noción de sensibilidad a las condiciones iniciales dentro del marco de la teoría del caos .
La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes.
Sucediendo así que, una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande.
Un ejemplo claro sobre el efecto mariposa es soltar una pelota justo sobre la arista del tejado de una casa varias veces; pequeñas desviaciones en la posición inicial pueden hacer que la pelota caiga por uno de los lados del tejado o por el otro, conduciendo a trayectorias de caída y posiciones de reposo final completamente diferentes. Cambios minúsculos que conducen a resultados totalmente divergentes.
domingo, 21 de octubre de 2012
Filosofía de la Nueva Era sobre la Mariposa
Algunas investigaciones científicas han comprobado que la mariposa es el único ser viviente capaz de cambiar por completo su estructura genética durante el proceso de transformación: el ADN de la oruga que entra al capullo es diferente al de la mariposa que surge. Es, pues, el símbolo de la transformación total.
Mariposa representa la necesidad de cambio y de mayor libertad, y a la vez representa valentía: se requiere valentía para llevar a cabo los cambios necesarios en nuestro proceso de crecimiento. La mariposa está relacionada con el aire y los poderes mentales. Nos enseña a encontrar claridad en los procesos mentales, organizar proyectos o averiguar el siguiente paso en nuestro crecimiento interno.
Si Mariposa es tu Animal de Poder o si te sientes de alguna manera atraído a ella, esto indica que estás listo para atravesar algún tipo de transformación. Observa cuál de sus etapas te llama más y eso podrá indicarte el paso a seguir: el huevo es el principio, el nacimiento de alguna idea o proyecto. La larva es la decisión de manifestar algo en el mundo físico. El capullo tiene que ver con "irse dentro", ya sea en reflexión interna o en el desarrollo del proyecto o idea. El rompimiento del capullo involucra compartir con el mundo todo el esplendor de tu creación. Una vez que entiendas en qué etapa estás, podrás descubrir cuál es el siguiente paso. (Fragmento tomado de foro.univision.com)
viernes, 28 de septiembre de 2012
La mariposa que no podía volar
Aquella mariposa era como todas las mariposas. Tenía un cuerpo largo y esbelto. Sus antenitas se movían de un lado hacia otro nerviosamente. Sus alas poseían hermosos colores: verde, azul, amarillo, naranja y rojo. Tenían un polvito dorado que las hacía brillar intensamente cuando las tocaba un rayo de sol.
A simple vista, nada la diferenciaba de las demás y sin embargo, era diferente: No podía volar...
Cuando salieron del capullo, luego de un arduo esfuerzo, las mariposas empezaron a revolotear de un lado a otro, embriagadas por ese aire tibio que las rodeaba, ebrias de felicidad.
Ella no, se quedó en tierra, con las alas bajas, mirándolas. Todo su ser pedía elevarse e ir con sus hermanas. Pero no podía... Un peso enorme la ataba al suelo y le impedía remontarse.
Un dolor sordo le cerraba el pecho y casi no podía respirar. Quería volar pero sabía que no le era posible. Sus alas pendían a sus costados como adornos bonitos, mas inútiles.
Lágrimas de frustración se deslizaban por sus mejillas, caían sobre sus alas y las hacían brillar más aún.
Una mariposa se acercó, dichosa de vivir y le dijo entusiasmada:
-Ven con nosotras. ¡Esto es bellísimo!
-No quiero. Prefiero mirar. Así me divierto...
La mariposa la miró con curiosidad pero sus otras compañeras la llamaron y voló
graciosamente, hacia ellas.
¡Qué largo es el tiempo cuando hay sufrimiento! Le parecía que los minutos eran horas y que estaba detenida en el tiempo.
No se dio cuenta que un sapo verde y feo se iba acercando con la evidente intención de cenar. Cuando lo vio ya lo tenía al lado, pegado a ella. Se sentía tan sola que agradeció la compañía y sin darse cuenta, sonrió.
El sapo que ya tenía la lengua extendida, se quedó tan sorprendido que cerró la boca, guardando su larga lengua.
Ella lo miró y no vio su enorme cuerpo cubierto de manchas y verrugas, sólo vio a un ser que rompía su soledad.
-Señor - le dijo - con voz temblorosa - ¿Usted también está solo?
El sapo la miró sin comprender. Vio las lágrimas que pendían de sus alas y notó su tristeza.
-Paseaba por ahí y te vi - dijo con voz insegura. Se aclaró la garganta.
-Mis hermanas andan por ahí, volando por primera vez.
-¿Y por qué no estás con ellas?
-Yo no puedo volar. Quiero... pero no puedo... No soy capaz.
-¿Por qué?
-No lo sé...
-Tienes miedo. El miedo te paraliza. No crees en tus propias fuerzas y si no lo intentas nunca sabrás si sos capaz.
-¿Y si no puedo?
-Si no puedes, no puedes. - Contestó el sapo con malhumor. - Pero a mí me gustaría saberlo.
-Espere.
La mariposa se puso de pie, extendió las alas, las agitó y su cuerpo se elevó a lo alto.
¡Qué placer! ¡Podía volar! El cielo se extendía y era suyo. La alegría la embargaba. Era feliz. Lo saludó con una graciosa reverencia y le gritó:
-¡Gracias!
El sapo la miró hasta que desapareció y luego siguió su camino. Sentía algo extraño en el pecho. Un calorcito desconocido pero también le dolía el estómago de hambre.
-Espero que si encuentro algo para comer, no me hable.
No encontró nada, ni un insecto... con hambre y resignación se durmió.
Esa noche soñó con hadas y mariposas, con bosques maravillosos... y fue feliz...
¿La mariposa? La mariposa se llevó algunos árboles por delante y se dio varios golpes pero no importa. Son los golpes de la vida vivida...
viernes, 14 de septiembre de 2012
Mariví Chávez Reyes
Mariví Chavés es amante del todas las Artes, sea Música, Pintura, Escultura, Poesía, Danza, etc.
Sobre todo le encanta la música de piano relajante y romántica.
Como pintora se le augura un futuro maravilloso, repleto de muchos éxitos.
También interesada en la Historia de la Humanidad y de su Arte y en el Desarrollo Personal y Espiritual del Ser Humano, por lo que ha decidido últimamente emprender una carrera de Medicina Vibracional.
En la Actualidad dirige con esmero una gran empresa en la localidad de la Laguna, donde también reside.
Su vida familiar, su Arte y los estudios de Terapias como el Reiki, la Sanación Espiritual, Cristaloterapia, Aromaterapia, Reflexología, etc. acaparan casi todo su tiempo. De resto, las escapadas a la playa son lo que más le interesa, donde se puede relajar y meditar mientras disfruta del aire puro del mar y del maravilloso sol de Tenerife.
sábado, 18 de agosto de 2012
La mariposa. Hans Christian Andersen
La mariposa iba en busca de novia, y, naturalmente, pensaba en una linda florecilla. Las estuvo examinando. Todas permanecían calladas y discretas en su tallo, como es propio de las doncellas no prometidas. Pero había tantas, que la elección resultaba difícil, y no sabiendo la mariposa qué partido tomar, voló hacia la margarita. Los franceses han descubierto que esta flor posee el don de profecía; por eso la consultan los novios, arrancándole hoja tras hoja y dirigiéndole cada vez una pregunta relativa a la persona amada: «¿De corazón?», «¿Por encima de todo?», «¿Un poquito?», «¿Nada en absoluto?», etc. Cada cual pregunta en su lengua, y la mariposa acudió a interrogar a su vez, pero en vez de arrancar las hojas las besaba, creyendo que como se llega más lejos es con el empleo de buenos modales.
-¡Dulce Margarita! -dijo- Es usted la señora más inteligente de todas las flores, y puede predecirme lo por venir. Dígame, por favor, ¿cuál será mi novia? ¿Cuál me querrá? Cuando lo sepa, podré volar directamente a ella y solicitarla.
Pero Margarita no respondió. Se había molestado al oírse tratar de «señora», cuando era una joven doncella, y entonces no se es señora. La mariposa repitió su pregunta por segunda y tercera vez, pero viendo que obtenía la callada por respuesta, emprendió el vuelo, resuelta a buscar novia por su cuenta.
La primavera se hallaba en sus comienzos; en gran profusión florecían las campanillas blancas y los azafranes. «Son muy lindas -dijo la mariposa-, unas pequeñas preciosas, pero demasiado pollitas». Se había fijado en que los mozos las preferían mayores.
Voló entonces a las anémonas, pero las encontró un tanto secas, y luego a las violetas, que le resultaron demasiado románticas. Los tulipanes eran orgullosos; los narcisos, plebeyos; las flores del tilo, demasiado pequeñas y con excesiva parentela. Las del manzano, si bien es cierto que parecían rosas, florecían hoy y se caían mañana, según soplara el viento; sería un matrimonio muy breve, pensó. La flor del guisante fue la que estimó más apropiada; era roja y blanca, fina y delicada, y pertenecía a la clase de las doncellas caseras, que son guapetonas y, al mismo tiempo, saben desenvolverse en la cocina. Iba ya a declarársele, cuando de pronto vio a su lado una vaina con una flor marchita en la punta.
-¿Quién es esa? -preguntó.
-Es mi hermana -respondió la flor de guisante.
-¡Caramba, así es como será usted más tarde!
La mariposa se asustó y siguió volando.
La madreselva florida colgaba sobre la valla. Eran muchas señoritas de caras largas y piel amarilla; no le gustó la especie. ¿Qué le gustaba, pues? Pregúntaselo a ella.
Pasó la primavera, pasó el verano y vino el otoño, y la mariposa seguía sin decidirse.
Las flores llevaban entonces magníficos ropajes; pero, ¿qué se sacaba con eso? Les faltaba el espíritu juvenil, fresco y fragante. El corazón, cuando envejece, quiere aroma, y ésta no se encuentra precisamente en las dalias y las alteas. Por eso la mariposa se dirigió a la menta crespa.
-Verdad es que no tiene flores, pero en realidad toda ella es una flor, huele de pies a cabeza, hay fragancia en cada una de sus hojas. ¡Me quedaré con ella!
Y, finalmente, la solicitó.
Pero la menta permanecía tiesa y callada, hasta que, al fin, dijo: - Amigos, bueno, pero nada más. Yo soy vieja, y usted también; podemos perfectamente vivir el uno para el otro, pero casarnos, de ningún modo. No cometamos sandeces a nuestra edad.
Y así fue cómo la mariposa se quedó sin mujer. Se había pasado demasiado tiempo buscando, y esto no debe hacerse. Acabó siendo lo que se dice un solterón.
Otoño estaba muy avanzado, con lluvias y tiempo turbio. Un viento frío soplaba sobre los viejos sauces, cuyo interior crujía. No daba ya gusto salir de paseo en traje de verano; pronto se le quitaban a uno las ganas. Pero la mariposa no revoloteaba ya por el campo; por casualidad había encontrado un refugio, con estufa encendida. Reinaba allí una temperatura veraniega, y se podía vivir muy bien. «Pero no basta con vivir -decía-. ¡Hacen falta el sol, la libertad y una florecilla!».
Y de un vuelo se fue al cristal de la ventana. La vieron, la admiraron y, traspasándola con una aguja, la depositaron en el cajón de las cosas raras. Más no habrían podido hacer por ella.
-Ahora estoy en un tallo, como una flor -dijo la mariposa aunque, bien mirado, no resulta muy agradable. Viene a ser como el matrimonio, uno está bien asentado.
Y con esto se consoló.
-¡Pobre consuelo! -observaron las flores de la maceta del cuarto.
-No hay que fiarse mucho de las flores de tiesto -dijo la mariposa-; alternan demasiado con las personas.
FIN
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