Desarrollo Personal a través de la Creatividad

Gran Era del Amor

viernes, 12 de diciembre de 2014

Anita y la Mariposa


Anita tiene una mariposa de colores tan vivos, que al sol parecen reflejos maravillosos. Esa mariposa soy yo, y contaré mi pequeña historia desde mi jaulita: 
-Una tarde de verano, andaba yo de flor de flor en flor, llevando conmigo el néctar que libaba de cada rosal, cuando sentí que algo me cubría. Era como un velo transparente que cayó sobre mi cuerpo, sin poder evitarlo. 
Muy pronto me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Yo era prisionera de una niña que coleccionaba mariposas.
Dentro del colador, mis alitas dejaron de moverse pero luego, Anita se sentó en la hierba, me tomó entre sus manitas con mucho cuidado y me posó en la falda de su vestido, mientras me hablaba dulcemente.
-¿Sabes que eres hermosa, querida mariposita? Tus colores, se parecen a los del arcoiris. ¿Nunca te has mirado en el espejo?
Pero yo pensaba en silencio: -Las mariposas no sabemos de esas cosas, solo queremos volar y volar, disfrutar el aire puro, y libar las flores de los jardines. Si me pudiera escapar, todo sería diferente, no quiero terminar disecada y pegada en una cartulina.
La niña, continuó su charla muy risueña, ajena a lo que yo pensaba.
-Mariposita, hoy es mi cumpleaños. ¿Quieres ir a mi fiesta?. 
Al oír esto, cerré los ojos avergonzada, mientras me decia: 
-Las mariposas no sabemos hacer regalos. Y si escapo, ella va a llorar por mi culpa. ¡UF!,,¡Allá voy! Anita se quedó llorando cuando eché a volar, pero quiero ir hacia el jardin. Esa no, aquella no, la otra no, ésta, esta es la más bella. 
-Me acabo de posar en su faldita nuevamente. Ahora, Anita está mirando la flor, y me lleva de regreso a la jaulita,,pero no ha cerrado la puerta. Yo puedo entrar y salir cada vez que quiera.¡Ah!, Anita me llevó a su fiesta de cumpleaños. Me ha convertido en su mascota, y me dijo muy contenta que ¡Siempre seré libre!


Por Priscila Silvia Arcia